sábado, 16 de noviembre de 2019

Continuando al Sur

El tren camerunés es perfecto para moverse, si no con rapidez sí con seguridad y tranquilidad siguiendo dirección S., hasta Yaoundé o Douala. Es bastante viejo, poco cuidado y ruidoso pero adecuado para un país africano de las características de Camerún.
Tampoco se debe exigir mucho del vagón restaurante, aunque se puede comer o beber en condiciones aceptables, los precios son asequibles.
Fui en asiento de primera (17.000Cfa.) asegurando así que al menos el vagón no estuviese abarrotado de gente.
Es de admirar a las vendedoras que donde parásemos, y fuese las doce, las dos o las tres de la mañana, ahí estaban cargando sus productos para ofrecerlos a través de las ventanillas a los pasajeros. Casi igual sucede también en los lugares de paradas en las carreteras de gran afluencia de guaguas y taxis. 
Normalmente el tren suele realizar unos minutos de espera mientras suben o bajan pasajeros en los que se puede descender para comprar lo que se necesite. Las largas horas de viaje aburre y dan ganas de comer!.
En 13h. nos pusimos en Yaoundé (llegamos a las 8:30, hora prevista, algo inusual en este medio de transporte) y desde la estación un MotoTaxi me llevó a una de las tantas agencias de transporte que se encuentra en barrio Etoudi, a siete u ocho kilómetros, para subir a un MiniBus que me trasladaría a Bafoussan, al O. del país. 
La provincia del Oeste es la región más densamente poblada del país donde conviven mayoritariamente las comunidades bamileke y bamune, muy rural, de bellos paisajes montañosos y convenientemente conectada con Douala y Yaoundé.
Tardamos 9 interminables horas a través de una carretera en pésimo estado, atravesando innumerables poblaciones, aldeas de hasta tres casas, ríos, grandes plantaciones y bosques de enormes árboles que definen la extraordinaria vegetación de esta parte del país.
Bafoussam es una enorme, caótica, polvorienta y sucia ciudad bamileké (la cuarta más grande), situada sobre los 1500mts. en los Montes o Macizo Bamboutos (un grupo de volcanes), en sí misma cero atractiva de cualquier manera. No tiene nada extraordinario que resalte excepto la localización del Palacio del Sultán de Bafoussan, y varios enormes mercados. En poblaciones cercanas destacan diferentes chefferies (emblemáticas y en ocasiones extraordinarias viviendas de los jefes de los clanes locales) con unas muy particulares tradiciones y algunas cascadas.
Me he quedado en el hotel Federal (10.000Cfa./cama doble, Tv, baño con agua caliente) cerca del mercado y su enorme zona comercial, en una avenida muy polucionada y ruidosa durante todo el día. Por las noches hace fresquito, y bastante más si ha llovido. Apenas hay mosquitos, y eso es de agradecer.
El Palacio del Sultán de Baffousam se encuentra en el mismo centro de la ciudad. Una enorme estructura de bambú y madera que llaman Chefferie (o casa del gran jefe de comunidad), con 800 años de historia de la realeza bamiléké. El rey se reúne ahí con sus notables -garantes de la tradición-, con sus ministros, políticos, administradores, y recibe los elogios de los habitantes de su comunidad. Como estos días no se encuentra en la ciudad, no pude conocerlo.
A primera hora de la mañana hablé con el encargado del hotel para consultarle dónde podría localizar a un MotoTaxi que me hiciera más sencillo y seguro visitar algunos poblados cercanos durante todo el día. Él mismo inmediatamente se ofreció acompañarme al mercado y en la parada de las motos nos entrevistamos con algunos de ellos para encontrar a uno que tuviera algo de conocimiento de la zona y fuera de confianza ya que hay, según el hotelero, "muchos bandidos en moto". En menos de una hora, tras fotocopiar en el hotel la documentación del MotoTaxi, y llenar el depósito de gasolina comenzamos el recorrido por las carreteras, que es de destacar el poco tránsito de vehículos.
La primera parada la hicimos en Bandjoun para ver el Palacio Real del Sultán, un recinto muy bien cuidado que destaca por la enorme Casa de la Palabra o Parlamento Bamileké, de peculiar arquitectura reconstruido en 2005 después de un devastador incendio, una choza de 25mts. de altura enteramente de bambú y madera tallada, tejado cónico de rafia sostenida por una cuarentena de columnas de madera tallada con diferentes figuras. Su interior diáfano se encuentra vacío de mobiliario y rodeado por un pasillo lateral con varias entradas. Se utiliza para reuniones, hacer justicia, decisiones sobre la sucesión al trono....
Tiene una peculiar tradición con relación al acceso del nuevo líder al trono y se caracteriza por que heredaría todo lo del anterior jefe, "incluso su mujer y a sus hijos". De ahí que, por ejemplo, el actual tenga 60 mujeres a su cargo.
Al lado se encuentra su vivienda y un museo etnográfico con más de 100 objetos de funciones religiosas, políticas y sociales de la cultura y arte bamileké como tronos reales con forma de leopardo o mono, coloridos taburetes hechos con madera y revestido de cauries (concha marina) o con hilos o piedras de colores, vestidos tradicionales con pedrería de los jefes anteriores, cerámicas, artilugios de labranza o pesca.... 
Más tarde continuamos unos 5kms por una carretera asfaltada para llegar a Baham, donde se encuentra su museo-palacio del s.XVII, uno de los mejorcitos de la zona pero se encontraba cerrado por ser domingo. Uno de los jóvenes que vive ahí me abrió la puerta de algunas estancias para que al menos pudiera observar algunos objetos y pinturas menos importantes.
El Museo Real de Baham cuenta la historia de este pequeño reino bamileké del s.XIV con una fascinante colección de tallas de madera, abalorios, telares, instrumentos musicales, armas y más objetos propiedad de los Notables de la comunidad que se usan aún en las ceremonias y rituales. Al lado una gran casa de bambú y techo de rafia (Casa de la Palabra) aún se utiliza para las reuniones de los miembros de la sociedad.
Durante el trayecto de ida y vuelta pudimos observar diferentes acontecimientos desde una larga marcha a pie de cientos de personas celebrando actos convocados por la chefferie local, asambleas políticas con bailes tradicionales en un pequeño poblado...
Otro día fui en MiniBus a Foumban, a 70kms., una pequeña ciudad situada entre colinas a 1200mts., considerada como "la ciudad de las Artes" y excelentes artistas, con una importante población bamoun,  para ver el Palacio Real del Sultán, construido en 1917, con una arquitectura única que recuerda a un castillo medieval de estilo barroco alemán y balconadas de estilo predominantemente musulmán, con maderas muy trabajadas y particularmente rico en historia y cultura Bamoun. 
Convertido también en museo de Arte, guarda interesantes objetos antiguos del s.XVII. En su interior destaca su amplo hall con sillones de la época para recibir a las autoridades, una habitación de los tronos del sultán, de la reina y de la reina madre y que aún conserva esa bucólica imagen de lo que ahí sucedía en un pasado no muy lejano. 
Toda la parte alta ha sido acondicionada como museo donde se exhibe algunos objetos interesantes de los anteriores reyes (desde 1394 han pasado 17 reyes dinásticos) y  cuenta la historia de una de las tribus más antiguas del África subsahariana.
Un poco más alejado se encuentra el Museo Bamoun de Arte y Tradiciones, atravesando la calle de los artesanos locales que producen y venden una gran cantidad de piezas tanto históricas como modernas: máscaras de madera, esculturas de bronce y madera, adornos corporales, cestería o incluso muebles.
El Museo, un edificio compartimentado en un hall y dos salas de exposiciones fue fundado en 1930 por un talentoso coleccionista. Es pequeño, pero vale la pena visitarlo ya que posee una rica colección de objetos de arte, bien valorados y se pueden observar muy de cerca, aunque separado por cordeles. Una guía se ofrece para descifrar el significado de toda una llamativa colección de esculturas, máscaras de arcilla, instrumentos musicales, un xilófono tallado, jarras destinadas a calentar el vino de palma y de rafia, utensilios de cocina, numerosos gongs grabados ofrecidos por el rey a los notables en recompensa por su valentía en la guerra, pipas gigantes (algunas miden hasta dos metros) en bronce o en terracota. En sus fundas esculpidas figuran sapos, símbolo de fertilidad, arañas, símbolo de la paciencia y el trabajo o de la sabiduría, monos o serpientes de dos cabezas. Los bamum conocían los secretos de la forja mucho antes de la llegada de los alemanes. 
Numerosos frescos esculpidos recuerdan las guerras contra los fulbé (peul) y las escenas tradicionales de la vida bamum: guerra, matrimonio, ceremonias reales.
La sala anexa reconstruye las habitaciones de una típica casa bamum: la cocina, la sala del retorno de la guerra, el dormitorio de un notable y su cama con rueditas recubierta con una sábana de corteza y muchos detalles más.
 Al concluir hay que inscribirse en un libro y se paga la voluntad
La Mezquita y su mercado, especialmente activo los miércoles y sábados, son otros de los atractivos de esta pequeña ciudad.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Centrándome en el país

Nuevamente temprano me dirigí a la estación de guaguas de la compañía Touristique Express, al menos una de las que mejores vehículos de transporte dispone para moverse. Y gracias a ello las 8h. que duró el trayecto hasta Ngaoundere, con 6 paradas de reconocimiento ante la policía, no se me hizo tan agotador. 
La carretera nacional dirección S., la más importante del país, está muy destrozada a causa de los enormes hoyos que en ocasiones la guagua llega a rozar la carrocería. Se ven algunas obras de re-asfaltado, pero aún le queda mucho para estar en condiciones de una tolerable conducción.
Lo mejor de todo ha sido las vistas que se percibe durante el trayecto: grupos de viviendas tradicionales de adobe y rafia dispuestas tras muros de protección, y de discreción; va desapareciendo la sabana seca, transfo
rmándose en más verde y recargada vegetación cuanto más vamos avanzando; el calor seco disminuye y comienza la humedad.
Me he quedado en el hotel de la Gare (8.500Cfa./cama doble", baño y Tv) justo detrás de la estación de Touristique, a pocos metros de la estación de Tren y de casi todas las demás compañías de transporte.
Ngaoundere, capital tradicional Fulani es otra ciudad polvorienta, a algo más de 1.200mts. de altitud, situada en la meseta Adamawa (debe su nombre al monte Ngaoundere) y soporta como puede el enorme tráfico que la atraviesa. Cruce principal de muchas carreteras que atraviesa el país de N. a S. desde Garoua a Bertoua y Yaoundé (450kms.) y término N. del ferrocarril Trans-Camerún desde Yaoundé-Douala.
La población es mayoritariamente Mbum y Peul.

No es una ciudad muy grande y es fácil moverse en MotoTaxi a través de ella (100-200Cfa.) Muchos de sus edificios también se encuentran en muy mal estado de conservación, polvorientos, sucios, descuidados, a excepción de las mezquitas que brillan en limpieza.
Alrededor de la ciudad vieja se concentran pequeños mercados, el Mercado Central o Grand Marché en un estado decadente, multitud de comercios, infinidad de mezquitas, misiones cristianas y la Gran Mezquita junto al Palacio del Lamido.
Me he quedado hasta el viernes, el día del rezo en comunidad, cuando se celebra una colorida y animada procesión desde el Palacio a la Mezquita y vuelta de los notables que acompañan al Lamido (jefe tradicional) flanqueados por sus nobles, sus músicos con trompetas y tambores y sus guardias.
El Lamido de Ngaoundere es uno de los más grandes e importantes jefes de comunidad del N. de Camerún. Su Palacio se puede visitar (4.000Cfa. con guía y permiso de fotos) y es una de las atracciones más interesantes de la ciudad.
Fundado entre 1836 y 1838 por el primer líder de la comunidad peul (fulani) procedente de Nigeria, en el interior de un recinto cerrado se encuentra una serie de enormes chozas redondas con altos techos cónicos de rafia que casi tocan el suelo (Sare). El correspondiente al Palacio forma un pórtico a ambos lado de la puerta de entrada bastante fresco y en su interior una única sala (de recepciones) con anchos pilares decorados con simbólicos dibujos religiosos de brillantes colores, característicos de la escultura Mboum, soportan el peso del techo de vigas de madera labrada. 
Cada noble, sentado en el suelo y distribuidos por toda la estancia, se reúnen con el Lamido, dirigiendo protocolariamente como tribunal de justicia, de reunión o visita de autoridades.
El Lamido (laamiido en lengua peul), jefe político y religioso del Lamidat (es  hereditario), vive en su interior con sus esposas, sus hijos y sus cortesanos o nobles, administra, hace justicia (sobre el derecho coránico) y rige las costumbres locales. Es Imán y conduce los rezos en la mezquita. Realmente su poder político decayó cuando los colonos alemanes  se instalaron en 1884 en el país (Kamerun alemán).
Es una imponente ceremonia que aún continúa en el tiempo realizándose en todo momento solemnemente. Cuando la comitiva comienza a salir de la mezquita -algunos equipados con espadas enfundadas y rodeadas por gruesos cordones-, los músicos los reciben con el resonar de sus largas trompetas y tambores anunciando su presencia.
Esta vez entraron en el Palacio y lo abandonaros por una puerta de salida a la derecha que conduce a otro patio donde se encuentra el resto de cabañas y varias edificaciones modernas. Una de ella es una pequeña mezquita. 
En un muro se encuentra escrito por orden la genealogía de los lamidos con los años de regencia, de fallecimiento o si fue asesinado o destituido.  
Una vez dentro de una choza de recepción todos se sientan a su alrededor mientras suena la música. Cuando se hace el silencio el secretario, portavoz del lamido, da la bienvenida, realiza una serie de comentarios y se vuelve a sentar. Vuelve a sonar la música y tras un gesto del líder todos se levantan y abandonan el recinto, concluyendo la reunión hasta el siguiente viernes. Algunos se quedan charlando y es el momento ideal para observar detalladamente todo el recinto. Parece ser que los sábados y domingos suelen hacer también algo parecido pero no tan espectacular.
He quedado con un MotoTaxi para realizar varias visitas interesantes por los alrededores mientras descanso par de días de tanto ajetreo viajero.
Una visita matutina al Lago Tison, que se encuentra dentro del cráter de un volcán, a 9Kms. de la ciudad, bastante cómodo de realizar en moto. Al silencio sólo roto por las aves que anidan allí y el encanto de estar rodeado de un bosque bajo de exuberante vegetación se añade la magia del cambio de tonalidades de color de su agua mientras pasan las horas, según cuentan los locales. Un lugar para pasar varias horas de relax, al menos a primeras horas del día.
Otro ineludible paseo es llegar a la Cascada Tello, a 52Kms. dirección E. por la carretera de tierra hacia Bélel, en un estado aceptable también para ir en moto.
Pasando muchos grupos de viviendas tradicionales rodeados de muros, cercados de caña o vegetación que limita la percepción desde el exterior logrando más intimidad, plantaciones diversas, rebaños de vacas, cabras, pequeños bosques salteados, alguna que otra moto conducida por sus vecinos, se llega al cruce de entrada a una extensa explanada utilizada para plantaciones diversas gracias a la cantidad de agua que por allí fluye, donde se encuentra la cascada.
Se trata de una caída de 45mts. que ha horadado una amplia caverna a causa del enérgico empuje del aire y las gotas de agua contra la pared granítica, pudiéndose duchar u observar desde su interior la potencia del agua al caer sobre la enorme piscina que ha formado. Otro lugar de tranquilidad bastante apartado del bullicio.
Con el billete de tren ya comprado a Yaoundé (17.000Cfa./1ª clase en asiento/salida: 19:15/ parece ser que llega a las 9 de la mañana), es la manera más racional y rápida para bajar hacia el S. porque las pocas carreteras que de aquí salen se encuentran en muy mal estado. Comienza otra etapa de mi viaje por Camerún: el Sur-Oeste y sus Chefferies tradicionales.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Entrando en Camerún

Mi plan de viaje, en este momento, tiene que cambiar casi por obligación.
En principio mi intención era cruzar las fronteras más al Norte, entre N'Djamena (Chad) y Kousseri (Camerún), y circular dirección Sur hasta el Parque Nacional Waza para pasar varios día observando la vida animal en su interior, continuar luego hacia Mora, una localidad ideal para realizar varias excursiones interesantes por los alrededores y llegar a los Montes Mandara visitando una serie de aldeas tradicionales, concluyendo en Maroua como primera parte del viaje por el Extremo Norte de Camerún.
Pero sucede que ha habido un contratiempo. Unos consejos, no sé si realmente acertados o no, por parte de varios guías locales me han hecho reconsiderar la situación. Parece ser que viajar estos días yo solo por la carretera que atraviesa el P.N. Waza no es lo más conveniente ya que continúa siendo "Zona Roja" para turistas (es decir, máximo peligro) pues por ahí han secuestrado a extranjeros hace no mucho tiempo y algunos delincuentes suelen robar portando armas. Por otro lado, al llegar a los controles de carretera sin un equipo de seguridad que me escolte, podría ser retenido. Una serie de inconvenientes que me han hecho reflexionar seriamente mis primeras intenciones.
Por lo tanto, tras pensarlo detenidamente he tenido que cambiar el plan de viaje y bajar dirección S. por la carretera chadiana hasta el siguiente paso fronterizo Bongor-Yagoua, casi a la misma altura que Maroua, para desde esta ciudad continuar el viaje por Camerún.
Gracias a la hermana Augustine, directora del Centro religioso, que me ayudó a contactar con un MotoTaxi conocido para que me llevara a las 5 de la mañana a la estación de transporte que va dirección S. pude salir de N'Djamena en una guagua en buenas condiciones. Además del pésimo estado de las carreteras por la que hemos ido circulando,  siete controles policiales y consiguientes registros en diferentes libros y un examen exhaustivo del contenido de mis dos mochilas, tuve que esperar más de dos horas a que se llenase la canoa que atraviesa el río que separa las fronteras de los dos países. Tras una lenta travesía de casi 8kms., con otro registro en mitad del río (todos los pasajeros pagaron cuasi extorsionados 500Cfa. excepto yo que me negué rotundamente), finalmente pude alcanzar la orilla de Camerún a las 3 de la tarde.
Aquí también hay que pasar otros tres registros, pero sólo me pidió dinero una policía al inscribirme en su libro, y que también me negué a pagar.
Absolutamente en todos los controles me pidieron un "algo" (para te, café, comer, regalo...) pero ya estoy convencido que no voy a pagar sobornos a ningún agente en los controles, con la excusa inventada de que sus embajadas me han pedido encarecidamente "no dar absolutamente nada a los agentes "pedigüeños", por mera cuestión de corrupción". Hasta ahora todos han tragado, no sin antes haberlo luchado durante un tiempo con malas caras de algunos de ellos. Cuestión de astucia!.
Como ya había perdido demasiadas horas de viaje me he quedado a pasar la tarde y noche en Yagoua, en un motel barato cerca de la estación de transporte Danay Express, y así aprovechar el resto de la tarde para descansar y tomarme unas cervezas en una terraza dentro del mercado porque me comentaron que llegar a Moroua, mi siguiente destino, duraría cerca de 5h., y no quería llegar bien entrada la noche.
Yagoua es un pueblo de frontera bastante sucio y polucionado por la polvareda que viene de todo lo removido de las vías por los vehículos que van pasando y por las rachas de viento.
El mercado está muy mal tratado y es igualmente muy sucio. Las tiendas, cochambrosas y decadentes, venden prácticamente de todo. Hay puestos nocturnos de comida y muchas barbacoas de carne de cabra y pescado que llena su calle principal de humo y de intensos olores a comida. Cené en uno de ellos mientras observaba los últimos movimientos de los habitantes con las compras ya realizadas regresando a sus hogares en vehículos de transporte público. Son muy educados y amable pero es una ciudad conveniente sólo para pasar la noche y continuar el viaje al día siguiente.
A las 7:30 de la mañana salimos con dirección N. hacia Maroua en un apretadísimo mini-bus de la compañía Danay Express. En total, 4h. de carreteras, entre regular y malísima por la cantidad de agujeros que íbamos esquivando, y dos controles policiales que nos han hecho descender a todos para identificarnos.
Me quedo en el hotel Feti (11.000Cfa./cama doble, baño, tv y climatizado) en una avenida donde vuela todo el día la polvareda acumulada, que viene de las calles de tierra, al paso de los vehículos. Muchos motoristas van con mascarillas para no respirar tanta contaminación, porque las demás calles están en el mismo estado. Es la segunda más grande del N. del país y es feísima, desde la desvencijada zona comercial del Grand Marché hasta su periferia.
He venido hasta aquí para recorrer el N.O. del país pero como no me garantizan que me permitan ir yo solo por esa zona -a muy pocos kilómetros de Nigeria y que aún no es segura-, he tenido que contactar con un guía de esta ciudad con vehículo para poder visitar durante varios días la parte que corresponde a Rhumsiki - Montes Mandara - Oudjilla.
Lo encontré informándome en el hotel Relais Porte Mayo, un establecimiento bien cuidado, no muy lejos del mío, que lo lleva un ciudadano francés. Y se nota la diferencia en calidad y limpieza.
Esta vez ha sido menos caro que la anterior excursión porque no es necesaria tanta organización.
A las 8 de la mañana Augustin, el guía, pasó a recogerme al hotel con Ousman, quien sería nuestro chófer particular, en una ranchera 4x4 Land cruiser Mitsubishi, algo vieja pero en buen estado, para acudir primeramente al hotel Relais Porte Mayo a dejar mi mochila grande en consigna y así evitar viajar estos tres días con ella. Así mismo, aprovecho para pasar la noche de vuelta en este bonito hotel compuesto de una serie de boukarous (chozas redondas) en medio de un decente jardín mas o menos bien cuidado. 
Seguidamente tomamos rumbo Oeste hacia las Montañas Mandara, muy cerca de Nigeria, donde íbamos a desarrollar los dos primeros días.
La primera parada la hicimos en Mokolo, centro de comercio y capital de la comunidad Mafa, tras 2h. de trayecto/75Kms., a través de una carretera asfaltada con muchos baches y bastante deteriorada, para abastecernos de productos frescos para las comidas de los días que íbamos a pasar en la montaña.
A partir de aquí la carretera pasa a ser de tierra y piedras, convirtiéndose en un insoportable, o imposible, recorrido para cualquier vehículo que no sea 4x4. Si acaso las motos circulan mucho mejor. Los enormes agujeros producidos por la presión de los grandes camiones sobre la carretera de tierra durante el tiempo de lluvias (hace ya más de un mes), entre ellos los de cajas de cervezas (por aquí también se bebe mucho!), hace casi imposible atravesarla sin incómodos "sobre-saltos", provocando una muy ralentizada conducción. Sin embargo, las vistas sobre la cadena montañosa Mandara, que atraviesa desde Garoua -el N. de Camerún-, hasta Nigeria son maravillosas: enormes picos basálticos salteados entre un asombroso verdor para tratarse de esta zona N. del país, y cadenas montañosas graníticas, pequeñas comunidades de viviendas de adobe y piedras con techos cónicos de rafia, otros de metal corrugados, que más bien parecen fortalezas situadas dentro de altos muros rodeados de sus pequeñas plantaciones de sorgo, maíz, millet, cacahuetes, enormes acacias, palmeras, laderas cultivadas en terrazas... Sus habitantes pertenecen a la comunidad Kapsiki (Mafa o Margui) dedicados a la recolección. Dicen que más de 30 etnias diferentes habitan la zona manteniendo aún sus costumbres independientemente a los cambios que han ido sucediendo en la planicie islamizada
Tras tres angustiosas horas/55Kms., llegamos a Rhumsiki, situado en la profundidad de los montes que más recuerda a un escenario lunar por sus elongados e imponentes picos volcánicos, agujas basálticas, valles y altos montes.
Me quedé a pasar la primera noche en el Campamento Rhumsiki, justo en la entrada de este pueblo que años atrás fue el más turístico de esta parte del país pero ahora ha quedado limitado a los pocos aventureros que hasta aquí se atreven a venir debido a las intermitentes incursiones de Boko Haram y los secuestros que realizaron a extranjeros no hace mucho tiempo. Grupos de bandidos también desarrollaron sus faenas por el N. del país.
Una visita al atardecer por los alrededores del pueblo, ver la puesta del sol que aquí es muy bonita y la inevitable visita a su famoso adivino tradicional (le viene heredado de familia), que con su cangrejo "revoltoso" tiene su peculiar manera de adelantarse al futuro: dentro de una vasija de barro con arena alinea una serie de trozos de madera, arcilla y calabaza, echa agua de la gran vasija donde tiene guardado su cangrejo de río, lo coge, le hace la pregunta, le escupe y lo introduce entre los elementos anteriores. Lo tapa y durante un rato, deja que éste remueva los objetos, lo destapa, observa como ha quedado esparcido todo, y lo traduce (!).
De esta manera auguró mi buen final de viaje, mi buena salud y la parejita de niños que voy a tener con mi futura mujer (!!). ...adivino nooo!
Creo que es lo mismo que les dice a todos los viajeros que le han preguntado!.
Finalmente una vuelta anocheciendo por las calles de tierra que comienzan a oler a leña al fuego observando a la gente terminar de empacar sus productos del campo o haciendo cola en las moliendas de viejas maquinarias de gasoil que, con un ensordecedor ruido, se localizan repartidos en varios habitáculos de las callejuelas. Otros residentes sentados frente a los fuegos que calientan los calderos donde bulle el vino local esperaban a beberlo en un cazo hecho de media calabaza seca. Los pequeños motores eléctricos de algunas tiendas comienzaban también a arrancar porque no hay electricidad y sólo para encender unas pocas luces de interior..., da una estupenda idea sobre la manera de vivir de esta gente de la montaña.
En su momento hubo corriente eléctrica en todo el pueblo pero se vieron obligados a cortarla para no facilitar las incursiones de Boko, y hasta el momento no la han vuelto a reponer.
Me ha llamado la atención lo bien alimentados que están todos. Aquí nadie está parado. Todos colaboran con sus familias en las tareas del campo o en trabajos grupal limpiando y moliendo los granos para luego introducirlo en sacos. Los asnos facilitan los desplazamientos en esta zona del país. Las cabras y las vacas de grandes cornamentas dan la leche y la carne diaria.
Dormir en el campamento es una gozada. Aunque solo hay electricidad al anochecer no hace falta poner el aire acondicionado ni el ventilador. El sonido de fondo de las aves e insectos que pululan cerca es encantador.
El siguiente día fuimos al mercado de Wila, una pequeña comunidad cercana que ése era su día del mercadeo, un lugar de reunión, mas bien masculina, durante la mañana mientras esperan la llegada de las mujeres por la tarde tras realizar las labores del campo, todas cargando sus productos para comenzar plenamente la acción. Hay habitáculos que hacen de tiendas de víveres, otra de productos farmacéuticos que compiten con los vendedores ambulantes que también venden medicinas pero de dudosa conservación, por eso son más baratas y de mejor acceso a la gente de escasos recursos, puestos de ventas de productos chinos en general para casa, varias barbacoas de carne de cabra o de vaca con su zona bajo sombra para comer sobre alfombras de estera, y el ineludible local de encuentro de las bebidas locales como el bili-bili (vino del maíz rojo) o el blanco, algo menos dulce y poco amargo. También de cerveza o refrescos, pero a temperatura ambiente.
Al atardecer, con menos calor, y cuando más movimiento había en el mercado, marchamos por un sendero atravesando diversos conjuntos de viviendas tradicionales de adobe compuestos de patio central y varios habitáculos para la cocina y graneros (según sea de grande la familia, y sus plantaciones principalmente de sorgo, maiz y millet, hasta la casa del jefe de la comunidad de Rufta a pasar la tarde y la noche en su casa.
Ya oscureciendo, mientras preparaban pasta y pollo de campo en salsa para cenar, me entretuve charlando en el hall de entrada con sus hijos acerca de sus vidas consagradas plenamente al trabajo de campo y de casa. Ellas no sólo cargan lo recolectado, sino también leña, cubos de agua desde los pozos cercanos, cuidan de los pequeños.... Las niñas cargan agua y los niños manejan el ganado, siempre después de clase. Hay muchos colegios con lo cual la escolarización en Camerún es muy alta.
El jefe me dejó preparado en el salón de su casa un colchón para pasar la noche como parte de esta experiencia familiar. Le ofrecí 5.000Cfa. por su predisposición que aceptó muy alegremente. Parece ser que ayuda con muchos recursos a los menos favorecidos de su comunidad.
La vuelta a Rhumsiki la realizamos también por senderos que atraviesan los cultivos familiares observando cómo realizan sus cotidianas labores de recogida de millet blanco y el rojo, los cacahuetes en racimos, como secan el mijo...., hasta el campamento para regresar a Maroua.
Nuevamente, en la tortuosa carretera volviendo a soportar los continuos baches, agujeros y mucha polvareda no nos dio tiempo de llegar a Oudjilla y tuvimos que dejar la visita para el día siguiente. Y nos vino de maravilla porque de paso aprovecharíamos que por ser domingo, día de mercado en Mora, poder observar el vibrante movimiento y la colorida mezcla de las comunidades de toda la región que hasta allí se acercan a vender sus mercancías y para abastecerse de otros productos: mujeres Fulas (o Peul), Wandala o Shuas, los Podokos, Mofous o Guizica que habitan en la montaña, vistiendo con coloridos atuendos. 
Cientos de puestos ordenados en el recinto principal y más aún de gente sentadas en el suelo vendiendo sobre paños y plásticos los pocos productos con lo que pueden negociar de sus plantaciones de te, mangos, tubérculos, leche de cabra, manteca, crema de cacahuete, miel, pescado seco, millo, arroz, pan, leña...
Como todos los mercados de estilo saheliano, el calor imperante marca las pautas y es al atardecer cuando mayor afluencia de gente se observa llegar. Algo más allá se encuentra el mercado de los animales donde predomina, las cabras y las vacas y bueyes cornudos.
Nuevamente en carretera continuamos hacia los montes cercanos donde habitan mayoritariamente los Podokos en grupos de unas pocas cabañas de arquitectura ancestral encubiertos entre muros de piedras o de adobe, techo cónico de rafia -aunque la mayoría ya tienen los tejados de metal corrugado, que es más barato porque pasan años para que se estropeen y la rafia sólo dura dos o tres años y hay que cambiarla- atravesado por unos pocos arroyos que se secan en la estación seca y rodeados de cultivos en terrazas.
La "Chefferie de Oudjilla" (o Casa del Jefe de Oudjilla) se encuentra a 15Kms. de Mora y a 572mts. sobre un monte que domina todo el valle y los grupos de chozas del poblado. La mayoría de ellas son de la misma familia. 
Desgraciadamente el Chef (jefe) Mozogo Douaka murió con 105 años hace varios años, y no pude conocerlo, dejando 50 viudas (una falleció también hace algún tiempo) y 112 hijos y nietos.
La disposición del recinto es muy particular:
el Chef tiene una entrada principal, en la parte de atrás se encuentra su vivienda, una cabaña donde se encuentra la sala de la corte habitual. Una segunda entrada da hacia un habitáculo central donde se encuentra una cama sobre un pedestal de piedras (debajo está enterrado su cuerpo), otro para diferentes vasijas que recuerdan a los jefes anteriores, una sala para la oración, otra completamente oscura del buey sagrado, en un patio interior tantas cabañas de adobe con techos cónicos de rafia para dormir, para las cocinas y graneros como esposas (los hijos no independizados también tienen un espacio allí). La cabaña de la primera mujer está retirada de la de las otras esposas. 
Por encima de los Chef se encuentra una especie de rey que los gobierna y encima de éste se encuentra el Laminado.
Por debajo están sus consejeros, asesores, guardias, policías, comandantes, jueces... formando parte de su séquito. Toda esta estructura social y administrativa aún se conserva, aunque los ayuntamientos locales ya realizan estas labores.
En el punto más alto del recinto se encuentra el mirador donde se reúnen al atardecer la familia. Tiene unas perfectas vistas hacia la cordillera ofreciendo un hermoso paisaje y una vista pintoresca sobre los diferentes conjuntos de chozas. 
Hay que pagar un derecho de visita guiada y de foto (5.000Cfa.) para acceder a todo el recinto

domingo, 27 de octubre de 2019

Finde en Yamena

El viernes Guini pasó a buscarme a la residencia para acompañarme a Inmigración para que me volvieran a poner correctamente el sello de "visto al pasar", de esta manera evito tener problemas al salir del país con un sello que los "policías corruptos" podrían decir que ha sido falsificado por mi!!, según la misma policía de inmigración. Y cierto sería porque me encuentro en uno de los países más corruptos de Africa.
Luego me alcanzó al consulado de Camerún para obtener el Visado de Entrada (50.000Cfa.) pero como no darían hasta el martes, tuve que pagar un "trato exprés", otros 25.000Cfa., si lo quería el mismo día y así evitar tener el pasaporte el fin de semana en el consulado. Aquí todo funciona de esta manera.
Por la tarde di un paseo por su Gran Mercado, un enorme recinto donde caben todo tipo de tiendas y ventorrillos, pudiéndose encontrar de todo. De todo!. Situado en el barrio Grand Marché, esta zona comercial es tan grande que rodea a la Gran Mezquita Rey Faisal de N'Djamena.
Allí también hay decenas de oficinas de cambio y cambistas sentados en banquetas esperando hacer negocio. Cambié euros también a buen precio (715Cfa./1€), justo frente a la Mezquita.
El sábado fui en moto-taxi a Gaoui (2.500cfa. i/v.), una aldea Kotoko (a unos quince kilómetros de Yamena), de reminiscencia árabe con edificaciones de adobe y diseño muy peculiar y la particularidad que prácticamente todas sus mujeres trabajan la cerámica. Aunque ahora muchas de esas casas tienen sus techos de metal corrugado, antiguamente eran de tejas de barro. La globalización y sus precios bajos están acabando con todo lo tradicional.
Me atrajo llegar hasta aquí el poder visitar el Palacio del Sultán (2.000cfa.), un conjunto arquitectónico enteramente de adobe y techos de madera, convertido en museo que muestra retazos de la antigua cultura de la comunidad Sao. 
Se puede observar todo tipo de artilugios recuperados para esta peculiar "expo", consistente en armamento, instrumentos de pesca como una gran nasa, trampas, restos de una piragua, cerámicas, las enormes Carbanas bordadoas a mano (atuendo, también llamado boubou) que vestían sus jefes confeccionadas en el s.XIX por las princesas kotokos, bastones de mando, imágenes de terracota, un cuenco (sakana) para abluciones, entre otras cosas más.
Las paredes interiores están decoradas con grandes figuras en ocre y kaolín (o arcilla) pintadas cada año por las mujeres después de la temporada de grandes lluvias ya que el agua las destiñe. Dos estancias  laterales servían de habitaciones a las mujeres y a graneros donde se colocaban también jarras y cuencos de cereales, legumbres o pescado seco.
Subiendo a la planta alta por una estrecha escalera exterior erosionada por el paso del tiempo, y del mal tiempo, se llega a una terraza central con amplias vistas al exterior y al gran horno de tierra dentro del patio, a un alojamiento esfera reservado al Sultán, otra sala servía de salón para recibir a los invitados y otra para dormitorios. Las paredes están decoradas con fotografías, retratos de los sultanes y paneles explicativos sobre la cultura kotoko. Si se quiere visitar la aldea es necesario un guía (2.000cfa.) para poder conocer las rutinas locales, entrar en algunas viviendas y básicamente cómo realizan los recipientes de cerámicas.
Como me esperaba el moto-taxi que me trajo no tuve que negociar con ninguno de los jóvenes que se encontraban sentados a la entrada del poblado, seguramente con un precio extorsionante para salir de allí.
Pasear por las calles de Yamena es mejor realizarlo al atardecer. El calor del medio día es tan agobiante que es preciso subir a los moto-taxis hasta para trayectos cortos ya que son realmente económico (desde 300 Cfa.).
Las calles están llenas de tierra que se levanta al pasar los vehículos o cuando llega alguna ráfaga de viento. Mirar a la lejanía es ver una nube de polvo que envuelve esta ciudad bastante grande y algo diferente a las demás. Vamos, que también tiene su encanto si no se tiene prisa.
Me han recomendado no fotografiar en la ciudad porque al chadiano no le gusta en absoluto. Siempre hay alguien observando el movimiento del "blanco", especialmente de las manos. Desde que ve una cámara se alerta y comienzan los problemas. Les encanta gritar y si es para beneficiarse pues más aún. Y yo no estoy dispuesto a vivir ninguna situación desagradable. Así pues, me niego a tomar fotos con descaro. Estoy disfrutando de esta ciudad, a su manera!
Como tan solo he estado una semana aquí no me ha dado tiempo de disfrutar de muchos platos locales así que comentaré un poco las características de algunos de los que he visto y probado. 
La cocina de Chad está influenciada por la situación geográfica, sus tradiciones, las leyes alimentarias religiosas y por los países que ha sido invadido, principalmente árabe y francés. Algunas calles huelen a guindillas, cebollas, mango, cardamomo, pescado salado, carnes asadas....
El Norte tiene diferentes tradiciones alimentarias que el Sur, ya que utiliza mucho el pescado seco, el ahumado o el salado. La carpa, la perca, la tilapia o la anguila son más habituales de encontrar, combinado en muchas ocasiones con la okra, un vegetal muy usado en los platos chadianos. En el Sur la dieta no contiene tanto pescado, pero utiliza una variedad de productos de la agricultura como frutas, tubérculos y especias, y no depende tanto de los productos lácteos del ganado como en el N..
Los alimentos básicos incluye sorgo y mijo que se consumen en granos enteros, en polvo para hacer una bola -que llaman la boul-, en pasta, o como panqueques -o incluso extraen la cerveza tradicional llamada bili-bili o coshate, según sea de mijo rojo o mijo común-, papas, calabazas, calabacín, arroz, judías, zanahorias, mandiocas o yucas, sésamo y el maní hecho manteca para aderezar ciertos guisos.
Los puestos callejeros no son tan numerosos y se organizan principalmente al caer la noche, instalándose al borde de las vías, montando unas mesas improvisadas y bancos de madera: calderos con arroz, madioca o la boul -esa masa pastosa que se empapa en salsa (alish) y se come con la mano-. Cuando se come en el desayuno le llaman fangasu.
Hay puestos fijos de barbacoas de carne de vaca, de cabra, que sirven envuelto en un trozo de papel con cebolla, guindilla en polvo, limón y sal, y pan, y así lo comes allí
emplatado.
Carne en salsa con verduras (jarret de boeuf) con chile, ajo, clavo, pimienta, papas, zanahorias y berenjena.
Puestos de pollo o pescado frito, que en algunos casos es fresco y lo fríen en el momento pudiéndolo acompañar con cerveza fría del bar cercano, sandwicherías, zumerías con fruta de temporada (piña, papaya, naranja, guayaba, mango...) hechas con leche, hielo, cardamomo y nuez moscada.
Como bebida se encuentra el Caraje o Karkanji, una bebida popular extraída de las hojas de hibiscus, el Té rojo o verde, diferentes marcas de cervezas (Gale ha sido la que más me ha gustado) que se toma principalmente en terrazas mientras se observa el movimiento callejero, o incluso botellas de alcohol de alta graduación de conocidas marcas pero sólo las he visto vender por las calles de noche.
Los habitáculos preparados para ver los partidos de fútbol europeo, muy seguido en este continente, ya sea una gran caseta o una casa, llena las noches de frenéticos seguidores que a veces acaban a golpes en medio de la calle.
Chad, tradicionalmente uno de los Estados más pobres de África, ha iniciado un proceso de desarrollo gracias a la extracción de petróleo que ha permitido que su PIB haya aumentado todos los años desde principios de siglo. La agricultura todavía desempeña un rol importante, junto a una industria manufacturera dedicada a la producción de jabón, tabaco, azúcar y productos textiles.
Sin embargo, los ingresos procedentes del crudo, junto a la inestabilidad sufrida por algunos de sus países vecinos, han permitido que el país empiece a desempeñar un papel de liderazgo en la región. Las grandes potencias, como Estados Unidos, China y Francia, han aumentado sus intercambios comerciales con la zona.
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