Tras almorzar y descansar unas
horas nos dirigimos de visita a unas enormes rocas con forma de elefante (rocas de El Hamis) acompañado por Herví, un
amigo de Guini, y nos animamos a escalarla para observar el paisaje desde las
alturas. Aunque tampoco proporcionaba una visión extraordinaria, se puede contemplar las huellas dejada por el lago con el paso del tiempo ya que se está
secando inexorablemente (su orilla se encuentra ahora a varios kilómetros de aquí) y algunos pequeños poblados de chozas de madera, caña y rafia donde
habitan varias familias con sus rebaños.
Se trata de un conjunto de cuatro rocas basálticas de origen volcánico saheliano (nos encontramos en una zona sudano-saheliana) y curiosas formas que se levantan entre 100-200mts. de altura en medio de una sequísima llanura. Dos de ellas contienen cuevas llenas de murciélagos.
Se trata de un conjunto de cuatro rocas basálticas de origen volcánico saheliano (nos encontramos en una zona sudano-saheliana) y curiosas formas que se levantan entre 100-200mts. de altura en medio de una sequísima llanura. Dos de ellas contienen cuevas llenas de murciélagos.
Las noches han sido
excelentes, llena de estrellas que presagiaban los maravillosos días que íbamos a
disfrutar.
Al siguiente día nos levantamos a las 7 de la mañana para
desayunar y a las 8 nos dirigimos a Guite, un poblado a 12kms. que se
encuentra más cerca del lago. Lo que más me ha llamado la atención han sido la cantidad de policías de aduanas controlando y protegiendo tan celosamente el lugar y el constante flujo de gente de diversas comunidades yendo y viniendo de las islas del interior del lago. Unas pocas tiendas y chamizos hacen de puestos de ventas cerca de la orilla. Tan solo la espera por la
autorización, los dos escoltas policiales y la piragua fue hora y media
de trajín. Aquí las cosas tampoco funcionan ni con mínima fluidez.
La orilla de esta parte sur del lago está bordeada de un terreno de arcillas oscuras, plantas acuáticas de pantano o hidrófitas, de papiro, herbáceas y lechugas del Nilo (una planta flotante que cubre vastas áreas de aguas abiertas).
Atravesamos porciones de juncos que en ocasiones nos impedían avanzar si no descendíamos de la embarcación continuando por diferentes vías hasta entrar totalmente en el lago. La superficie del lago está cubierta en un 39% por juncos, un 38% por aguas abiertas y un 23% por islas. Una franja pantanosa divide el lago en dos cuencas, norte y sur. Las áreas de aguas abiertas son más frecuentes también en el sur, especialmente cerca de la desembocadura del río Chari, las marismas al oeste y unas series de islas a lo largo de la orilla noreste del lago.
Este mes parece ser que la altura del lago ha ganado metros. Las lluvias pasadas han ayudado a que
entre más agua de los diferentes ríos que lo abastecen, como el caudaloso
Chari y sus afluentes. El fondo es muy plano y si hace décadas la profundidad
superaba los 7mts. ahora tan solo alcanza los 3,5mts..
Me impresionaba ver a dos
tipos armados a mi lado escoltándome aunque la cara de despreocupación que
tenían distendía el momento que estaba viviendo. Hace tiempo que no ha habido
ninguna incursión terrorista por la zona, y eso es para aprovechar esta gran
oportunidad que se me presenta. O que he venido a buscar!.
No
se diferencia mucho de los demás lagos que he visitado en mis anteriores viajes, tan solo que está lentamente
despareciendo y que es un lago que da de beber a cinco países diferentes constantemente en conflictos armados, entre
ellos Nigeria donde trabaja principalmente el grupo de mercenarios Boko Haram, entrenados y
pertrechados por varias potencias extranjeras para desestabilizar la región y tener
más fácil acceso a sus riquezas naturales (petróleo, gas, oro...).
Realmente el nivel de sadismo de este grupo responde a una táctica para controlar grandes territorios, ya que el terror empuja a miles de africanos a huir y “limpia” el territorio de infieles que culpan de musulmanes moderados o simplemente de no pensar como ellos, pero su ensañamiento con la población escapa a la comprensión. Es cierto que el grupo fundamentalista quiere imponer su versión extremista de la sharía en Nigeria y derrocar al Gobierno, y usa la religión como motor: cientos de secuestrados admiten haber sido adoctrinados durante su cautiverio para seguir una visión fanática de la religión.
No habrían logrado provocar tanto miedo sin apoyos. Sobre todo al principio, la banda gozaba de simpatías políticas y de hombres de negocios acomodados, que favorecían su causa para debilitar al Gobierno central nigeriano. Boko Haram también se llena los bolsillos con el robo de bancos cuando conquistó decenas de ciudades, con el pillaje y con el comercio de cabezas de ganado, un mercado que mueve millones en la zona.
La miseria también desempeña un papel en su poder. La banda, con varias decenas de miles de guerrilleros, comenzaba a ganar miles de reclutas ofreciendo dinero (alrededor de 400€), una moto y una esposa a quien luchara con ellos. Por eso secuestran niñas. En una zona sin empleo ni esperanza, y donde el Ejército entró a cuchillo con la consigna de la lucha antiterrorista por delante y abusó de los civiles, algunos decidieron aceptar la oferta. Para muchos, lo de menos es la religión. Primaba la supervivencia y el afán de heroicidad.
Conociendo de antemano esto, y sin apenas temor, navegar por el lago Chad es un disfrute para quienes amamos la naturaleza en su más amplia esencia.
La primera parada la hicimos en isla Siñaka (o algo así), una pequeña porción de tierra donde habitan unas 200 personas pertenecientes a la comunidad kotokó. Se dedican principalmente a la pesca y la agricultura de subsistencia: cereales de secano como el mijo o el sorgo y diversas verduras y hortalizas. Al descender nos atendió el jefe del poblado y luego nos dirigimos a la choza de la policía para dar conocimiento de nuestro paso por la zona. No pudimos pasear por su interior porque el nivel del agua del lago ha subido bastantes centímetros, inundando las viviendas más cercanas a la orilla y varios accesos al interior, por lo que decidimos ir a otra mayor, con más animación.
No habrían logrado provocar tanto miedo sin apoyos. Sobre todo al principio, la banda gozaba de simpatías políticas y de hombres de negocios acomodados, que favorecían su causa para debilitar al Gobierno central nigeriano. Boko Haram también se llena los bolsillos con el robo de bancos cuando conquistó decenas de ciudades, con el pillaje y con el comercio de cabezas de ganado, un mercado que mueve millones en la zona.
Conociendo de antemano esto, y sin apenas temor, navegar por el lago Chad es un disfrute para quienes amamos la naturaleza en su más amplia esencia.
La primera parada la hicimos en isla Siñaka (o algo así), una pequeña porción de tierra donde habitan unas 200 personas pertenecientes a la comunidad kotokó. Se dedican principalmente a la pesca y la agricultura de subsistencia: cereales de secano como el mijo o el sorgo y diversas verduras y hortalizas. Al descender nos atendió el jefe del poblado y luego nos dirigimos a la choza de la policía para dar conocimiento de nuestro paso por la zona. No pudimos pasear por su interior porque el nivel del agua del lago ha subido bastantes centímetros, inundando las viviendas más cercanas a la orilla y varios accesos al interior, por lo que decidimos ir a otra mayor, con más animación.
Al desembarcar nuevamente tuvimos otro control policial, todo muy cordial y distendido, que nos entretuvo casi media hora revisando la documentación.
La gente es muy amable, saludando constantemente al paso de la comitiva (!).
Hay tantos niños que es imposible transitar inadvertido incluso a una larga distancia. Desde que observaban mi presencia corrían a nuestro encuentro o gritaban jubilosamente para llamar al resto que, inexorablemente, también se acercaban o se agrupaban entusiasmados en diferentes lugares: ¡algo nuevo sucede hoy!.
Parezco un tipo rudo de esos que van protegido por guardaespaldas mercenarios. La norma en estos casos es que el turista no esté solo en ningún momento y aunque el peligro podría estar varios kilómetros lago adentro, no está verdaderamente confirmado.
En medio del pueblo, bajo una enorme carpa, se encontraban sentados, reposados sobre esteras los jefes religiosos y políticos de la comunidad con quienes charlamos y pedimos permiso para visitar la aldea. Las típicas preguntas de dónde eres, que te trae hasta aquí, como es tu familia, en qué trabajas....
Parezco un tipo rudo de esos que van protegido por guardaespaldas mercenarios. La norma en estos casos es que el turista no esté solo en ningún momento y aunque el peligro podría estar varios kilómetros lago adentro, no está verdaderamente confirmado.
Las casas son de caña, de adobe, incluso de cemento, permitiendo la buena sombra y corrientes fresca de aire, los techos de rafia y muchas de ellas adornadas con dinteles y columnas en las puertas de entrada perfilados con líneas onduladas.
Se puede encontrar
prácticamente de todo en los pequeños establecimientos comerciales y en el gran mercado de la isla. Están bien
abastecidos de todo lo que se podría necesitar para sobrevivir en el interior
del lago.
La vuelta la hicimos cayendo
la tarde lo cual produjo que llegáramos poco antes del anochecer, algo inusual
en los turistas que puedan realizar este tipo de visitas, pero nos lo
permitieron. Buen contacto he tenido, pues.
La cena de pescado frito, con
la bule (bola de masa de mijo o de sorgo) y pan de barra la hicimos
sobre una de las tantas esterillas de mimbre que colocan frente a los chamizos
de cañas junto a la carretera en un poblado a varios kilómetros de Dinde.
Aprovechamos para almorzar en
uno de los entoldados junto a los puestos de barbacoa de carne de cabra o vaca sentados en su interior
sobre alfombras de esteras mientras observábamos el movimiento de la concurrencia. Tomamos te
para luego dirigirnos a Dougia ya que el martes nos habían dicho que esa noche
podríamos tener al menos una habitación libre.
Al llegar aún no estaba
disponible y aprovechamos para descansar sobre colchonetas a orillas del río
Chari, escuchando las aves que revolotean sobre los árboles del recinto. Aquí
también se nota la cantidad de agua que lleva este río y aporta directamente al
lago Chad. Ha habido bastantes lluvias y eso se está notando este año con la
subida del nivel del mismo.
Finalmente, y muy a pesar mío, no pudimos
quedarnos a pasar la noche porque no se liberó ninguna habitación por lo que
tuvimos que volvernos a Yamena.
Esta vez me quedo en una de
las habitaciones que dispone la Parroquia de Kabaloye o Centre d’accueil de Kabalaye (16.000Cfa./dos camas,
ventilador, ducha, lava-manos, baño compartido y desayuno), en el centro de la ciudad,
muy cerca de su Gran Mezquita (financiada por Arabia Saudí) y su peculiar Gran Mercado rodeado por una galería comercial diseñada al estilo de las murallas medievales y torres de vigilancia. Dentro del recinto se encuentra el mercado propiamente dicho, con más de un millar de puestos y tiendas. Fuera de los muros, la parte norte de la edificación está ocupada por un espacio público semicircular centrado alrededor de una escultura monolítica, un lugar para que las personas se reúnan junto a la mezquita, e innumerables puestos de cambistas atentos a quien pasa buscando cambiar divisas, con unos precios más que aceptables. Me cambiaron el Euro a 715Cfa..